Mi lindo globito
"Mi lindo globito de rojo color,
subía y subía
para ver el sol.
De pronto se escapó,
no sé qué sucedió,
mi lindo globito...
¡pum! reventó"
"Todo lo que sube tiene que caer"
Asumiendo que el lector ha escuchado la canción y la frase indicadas arriba, ambas lo suficientemente comúnes como para haberlas escuchado más de una vez. Las dos nos hablan de iguales temas, solo lo dicen de maneras diferentes... ambas nos estan predisponiendo a vivir con la constante idea de que las cosas no son tan buenas como se ven, que mientras mejor esten (arriba), es más probable que se caigan, que el globito de rojo color se reviente en un estrepitoso ¡pum!.
Nos estan enseñando desde la cuna a nunca arriesgar demasiado porque uno nunca es feliz cuando el globito desaparece y luego revienta, sabe que el llanto es inevitable después del pum, ese al que las madres con los años logran soportar pero desde afuera a veces duele como si fuera lo peor del mundo. Pero se nos olvida la canción del globito... lo dejamos volar hasta el cielo, lo observamos y disfrutamos de lo lindo que se ve, feliz, con el cielo como límite y cuando menos lo esperamos se nos desaparece, ¿qué pasó con globito de rojo color?, ¿para dónde se nos fue?, simplemente no lo sabemos... pero la ausencia se empieza a sentir, nos hace falta nuestro globito. Hasta que en medio de la incertidumbre misma debido al paradero de nuestro nuevo amigo se escucha el sonido de lo que más temíamos, ese presentimiento que tratamos tantas veces de acallar pero nos fue ganando poco a poco, el estruendo de lo inevitable y fiel reflejo de la infantil canción: ¡pum!, reventó el tierno globito; el que había subido tan alto tuvo que caer, lo que nos habían cantado desde los más tiernos años, lo que nos habían dicho tantas veces a modo de moraleja de una fábula jamás contada...lo olvidamos, quisimos olvidarlo pero la realidad nos golpeó duro y frío una vez más.
¿La realidad?, no, fue la simple sugestión a la que nos entregamos (entregaron) desde la primera vez que nos cantaron el lindo globito, sin saber la cantidad de puertas que nos cerrarían en el futuro, la cantidad de sueños que dejaríamos morir por la idea de que eventualmente nuestro globo se reventará... terminamos viviendo sin riesgos porque en nuestro inconsciente quedo la idea del globo rojo reventado y el niño pequeño llorando por su terrible y sorpresiva perdida.
Esta sugestión tipo método conductista a la que estamos expuestos debería acabar, la gracia es arriesgarnos porque las cosas no siempre caen al suelo, hay veces que se mantienen en lo alto y así mismo nos hacen elevarnos a nosotros también... pero a veces tienen que caer, se vuelve necesario que choquen contra el suelo y hagan ruido tal que no se es capaz de callarlo bajo ninguna circunstancia, pero la gracia es haberse arriesgado al qué podía pasar, a vivir, a experimentar, disrutar y soñar con las posibilidades que podían aparecer y aunque no hayan aparecido, se sintió todo eso y más además de la dura caída, eso hace pensar que en realidad valió la pena el intento y ya aparcerá un globito nuevo en el cielo que nos sumirá en una nueva aventura. Por el futuro, esos niños que merecen vivir con todo lo que se implica, hay que modificar el lindo globito porque ese emblema de la infancia puede ser más contraproducente de lo que creemos.
subía y subía
para ver el sol.
De pronto se escapó,
no sé qué sucedió,
mi lindo globito...
¡pum! reventó"
"Todo lo que sube tiene que caer"
Asumiendo que el lector ha escuchado la canción y la frase indicadas arriba, ambas lo suficientemente comúnes como para haberlas escuchado más de una vez. Las dos nos hablan de iguales temas, solo lo dicen de maneras diferentes... ambas nos estan predisponiendo a vivir con la constante idea de que las cosas no son tan buenas como se ven, que mientras mejor esten (arriba), es más probable que se caigan, que el globito de rojo color se reviente en un estrepitoso ¡pum!.
Nos estan enseñando desde la cuna a nunca arriesgar demasiado porque uno nunca es feliz cuando el globito desaparece y luego revienta, sabe que el llanto es inevitable después del pum, ese al que las madres con los años logran soportar pero desde afuera a veces duele como si fuera lo peor del mundo. Pero se nos olvida la canción del globito... lo dejamos volar hasta el cielo, lo observamos y disfrutamos de lo lindo que se ve, feliz, con el cielo como límite y cuando menos lo esperamos se nos desaparece, ¿qué pasó con globito de rojo color?, ¿para dónde se nos fue?, simplemente no lo sabemos... pero la ausencia se empieza a sentir, nos hace falta nuestro globito. Hasta que en medio de la incertidumbre misma debido al paradero de nuestro nuevo amigo se escucha el sonido de lo que más temíamos, ese presentimiento que tratamos tantas veces de acallar pero nos fue ganando poco a poco, el estruendo de lo inevitable y fiel reflejo de la infantil canción: ¡pum!, reventó el tierno globito; el que había subido tan alto tuvo que caer, lo que nos habían cantado desde los más tiernos años, lo que nos habían dicho tantas veces a modo de moraleja de una fábula jamás contada...lo olvidamos, quisimos olvidarlo pero la realidad nos golpeó duro y frío una vez más.
¿La realidad?, no, fue la simple sugestión a la que nos entregamos (entregaron) desde la primera vez que nos cantaron el lindo globito, sin saber la cantidad de puertas que nos cerrarían en el futuro, la cantidad de sueños que dejaríamos morir por la idea de que eventualmente nuestro globo se reventará... terminamos viviendo sin riesgos porque en nuestro inconsciente quedo la idea del globo rojo reventado y el niño pequeño llorando por su terrible y sorpresiva perdida.
Esta sugestión tipo método conductista a la que estamos expuestos debería acabar, la gracia es arriesgarnos porque las cosas no siempre caen al suelo, hay veces que se mantienen en lo alto y así mismo nos hacen elevarnos a nosotros también... pero a veces tienen que caer, se vuelve necesario que choquen contra el suelo y hagan ruido tal que no se es capaz de callarlo bajo ninguna circunstancia, pero la gracia es haberse arriesgado al qué podía pasar, a vivir, a experimentar, disrutar y soñar con las posibilidades que podían aparecer y aunque no hayan aparecido, se sintió todo eso y más además de la dura caída, eso hace pensar que en realidad valió la pena el intento y ya aparcerá un globito nuevo en el cielo que nos sumirá en una nueva aventura. Por el futuro, esos niños que merecen vivir con todo lo que se implica, hay que modificar el lindo globito porque ese emblema de la infancia puede ser más contraproducente de lo que creemos.

5 Comments:
un poko cursi pero bien sensible el globito quizas tenga un asunto mas profundo pero eso ya va en ti jajajajaj eduardo
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Anónimo, at 11 junio, 2006
Creo entender bien las cosas =/ me gusta como escribes, algo tan importante como esto. Hay que acostumbrase, te pasará más veces... pero...es lo que hay, el pack completo, si vives te arriesgas o mueres...q es fome xD!
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Anónimo, at 11 junio, 2006
tu nunca posteas mi blooooooooog >.<
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Anónimo, at 11 junio, 2006
como hay ke ser educada partiré por saludarte 1ero, y esperar que te encuentres bien
ahora, avocándome al tema que abordaste aquí en el blog...
bueno que quieres que te diga, mientras leía lo ke escribías del globito pensaba en que te iba a escribir aquí, y cuando llegué al
final del texto, me encontré con que todo lo que te iba a escribir lo habías escrito como una especie d ´´conclusión´´ del texto, así que realmente no tengo mucho que escribir.
eso sí comparto plenamente tu opinión sobre el globito, y solo me queda decirte, que si bien el globito se reventó, y todo llegó al final, lo mejor es quedarse con el recuerdo de que alguna vez el globito se elevó, que llegó muy alto, y junto con eso se elevó tu alegria, que en algún momento fuiste feliz, y que esa felicidad no te la kitará ni todo el sufrimiento del mundo, y además no toda la gente tiene la oportunidad d ver el globito d la vida elevarse, la vida te dió esa oportunidad a ti, a lo mejor duró poquito, pero existió, y eso tienes que valorarlo, porque va quedar escrito como un lindo capítulo en el libro de tu vida, y eso nada ni nadie en esta vida lo va poder borrar...
bueno sora, disculpa por ocuparte tanto espacio en tu blog, y por ser tan cebollera tb xD pero así soy yo, aunque no se me note aveces, pero bueno, está claro que no somos las personas más cercanas del mundo, pero está demás decirte que te quiero bastante y puedes contar con mi apoyo cuando así lo requieras :)
ahora me dejo de escribir como la micro 184 (condenada xD) y me despido.
adios!
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Anónimo, at 25 junio, 2006
Que triste tu versión.....mi maestra nos inventó (hace ya 23 años) una mucho más feliz...:"mi lindo globito pintado de azul....volando volando hasta el cielo llegó. Con una escalera yo quiero subir....tomar su colita y traerlo hasta aquí"
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laurita, at 27 abril, 2009
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