Mirando el cielo...

20 marzo, 2011

La moneda cayó... las nubes se van.

La vida nos deja marcas, marcas obvias y otras no tanto. Nos deja huellas que nos cambian, que nos hacen pensar, vivir y sentir distinto. Si no fuera así, todos los pololeos serían como el primero, mamón, dulce, tierno y soñador, sin cuidado acerca de lo que se entrega. Si no fuera así, todas las amistades terminarían porque nos gusta el mismo niño del kínder o porque su muñeca es más bonita que la mía.
Quizás sirva para aprender, quizás sirva para vivir. A estas alturas, no estoy muy segura del para qué. Quizás nunca lo sepa con certeza. No creo que saber el para qué hiciera una gran diferencia. O quizás sí.
Por ahora, solo sé que la moneda cayó, y creo que no es necesario decir para que lado. Las últimas semanas han mostrado suficiente, ojalá se quedaran en eso, no quiero saber más.
Las nubes se van, siempre se van, con o sin tequila o cerveza o vodka o pisco. Menos ron, el ron me hace mal. Ahora a esperar a que el sol regrese, pero de verdad. Por lo menos, a ratos pareciera que se asoma.