Mirando el cielo...

18 julio, 2010

Estoy un poco estancada. Quiero escribir, eso lo sé. Pero no sé de qué, por más que lo pienso nada me suena suficientemente bueno, quizás porque lo que ocupa mi mente en este momento es algo de lo que no puedo escribir. O quizás si puedo, uno puede maquillarlo todo en la vida.

Uno en la vida toma múltiples decisiones, constantemente; al final, donde estamos hoy es en parte fruto de las decisiones que hemos ido tomando, lo que genera que eventualmente podamos replantearnos esas decisiones, por lo menos las que nos siguen afectando. Me refiero a quizás darles otra perspectiva, por gusto o por obligación, pero creo que por ahora esa diferenciación no es importante.

El punto con esto, es que inevitablemente al replantearse esas decisiones, se toma en consideración lo que nos hizo decidir en primer lugar, lo que había a favor y en contra, y como muchas de esas cosas ya no están, haciendo el proceso más complejo, porque mientras más pasa el tiempo, uno menos quiere meter la pata, así como uno menos quiere decidir.

A veces creo que la vida sería más feliz si pudiéramos volver a cuando la vida se solucionaba con un parche curita o con que la mamá nos dijera que todo iba a estar bien, cuando las vacaciones eran eternas y a uno le bastaba con decir que le gustaba alguien, no tenía para que hacer algo al respecto. Pero siempre me da la impresión que terminaríamos aburriéndonos, aunque no nos guste mucho, nos acostumbramos a la vida complicada y si fuera tan simple como alguna vez lo fue, nos pondríamos inquietos y buscaríamos de alguna manera hacer las cosas más complejas, solo para entretenernos un rato.

Cómo llegué aquí? la verdad, no sé. Pero llevo algunos días preguntándome lo mismo.

Las decisiones nos atormentan, no sabemos si hicimos bien o no, solo lo sabemos una vez que pasado el tiempo no hay nudo en el estómago o una vocecita que nos dice -malditamente, hay que mencionar- no deberías haberlo hecho, o algo así. Al final no queda más que arriesgar, como siempre, tirarse a ver que pasa, y por último, si es que no fue la decisión correcta, salimos de la duda, no hay espacio para preguntarse por el "qué habría pasado si...?". El problema? llegar a decidir por cual opción tirarse.

11 julio, 2010

Y de pronto todo acabó.
Debo reconocer que nunca espere que las cosas se dieran así, jamás siquiera lo imagine.
Cuando apreté "Responder", temí un poco de lo que pasara al otro lado, el efecto que tienen las palabras que uno dice es enorme y es algo que siempre he tomado en consideración, porque el lenguaje puede ser muy sutil, pero a la vez dolorosamente crudo e hiriente. Pero acabó.
Estas cosas nunca me pasan a mí, y quizás por eso es que estoy escribiendo acá, porque igual me duele, aunque yo haya cerrado esa puerta cuando él estaba dispuesto a abrirla y restaurarla. Duele cuando uno no quiere ser cruel, cuando uno no quiere ser tan explícito, cuando uno no quiere hacer doler. Me dolió igual, pero tuve que hacerlo, era cruel mantener una expectativa que no estaba dispuesta a cumplir, pero también lo era romperla; me dolió porque fue importante, porque es importante y siempre lo será, lo cual hace aún más difícil decir adiós.
Creo que ahora estoy más tranquila, pero más triste, quizás crecí un poco, no lo sé. Solo sé que de pronto todo acabó.

03 julio, 2010

Nada se pierde, todo se transforma

La vida cambió, así de simple.
En un mes mi mundo se pegó un giro más o menos, de hecho, aún no sé de cuántos grados, solo sé que cambió un poco.

Hace un mes, jamás habría pensado que tendría conversaciones como las de anoche, en que alguien me decía a mí a su vez, quien diría que ahora estoy en esto, estoy aquí, hablando contigo. Yo tampoco pensé que estaría ahí hablando con él, menos de ese tema.

Creo que puedo decir que las cosas han cambiado para bien, a pesar del llanto que hubo entre medio, la presión y ese miedo ahogante que algunas situaciones me hicieron sentir, ahora todo está mejor.
El sol sigue siendo el mismo, aunque a veces dé más calor y la gente sigue siendo la misma, solo que la vida cambio y la forma en que decido verla volvió un poco a como era antes, pero esta vez quizás aprendí algo, pude decir, si tu no quieres, no voy a rogarte.

La vida está distinta, pero me gusta como está, Jorge Drexler tenía razón... nada se pierde, todo se transforma.