Le mentí. No descaradamente como un par de veces anteriores, de hecho me dí cuenta de que había mentido cuando ya no hablaba con él. Si hubiera un peluche probablemente estaría o habría estado exiliado, muy posiblemente bajo mi cama o en el fondo de mi clóset, de cualquier forma en un lugar donde yo no tuviera que verlo, engañándome y diciendome que de esa forma lo recordaría menos.
Pero es que aunque lo hubiera pensado en el momento en que se dio la conversación, no creo que le habría podido decir toda la verdad. De cierta forma, a veces creo que yo hago que las conversaciones lleguen a esos puntos en que me veo obligada a filtrar, a ser más cuidadosa. Me engaño y no creo que eso ayude. Porque no puedo decirle que lo extraño y que aún pienso en él por lo menos una vez al día, que hay veces en que me encantaría llamarlo para vernos y hablar de nada y que estúpidamente me pregunto cómo serían las cosas si es que ese 27 o ese 20 no hubieran llegado. Son cosas sin sentido, cosas que solo llegan a mí por temporadas, hace dos semanas creo que estaba mejor que ahora, pero eso mismo me hace preguntarme qué pasará cuando aparezca otra, no sé si podré verlo jotearse a otra.
Las cosas son raras, eso es definitivo por donde se le mire porque esto hace que como amiga, aún no esté segura para donde caminar y que ande de puntillas siempre, preocupándome por a veces meterme demasiado o preocuparme demasiado... me preocupo de preocuparme demasiado, qué pasó con la versión simple de mí?
El otro día camino a San Joaquín, tuve una epifanía matutina, esto es como fue lo del Jaime, y la mejor forma de superar eso fue (a) concentrándome en otro y (b) la distancia de Lo Contador. Pero acá la opción b no es tan factible, porque queriendo creer que es así y no es otra de esas mentiras que una se dice para sentirse mejor, siento que él necesita que yo sea su amiga ahora, que le diga que puede hacer las cosas y que no solo es capaz, sino que también vale. Básicamente, esto so screw, en un nivel en que no sé como las cosas irán a resultar más adelante.
Pero es que aunque lo hubiera pensado en el momento en que se dio la conversación, no creo que le habría podido decir toda la verdad. De cierta forma, a veces creo que yo hago que las conversaciones lleguen a esos puntos en que me veo obligada a filtrar, a ser más cuidadosa. Me engaño y no creo que eso ayude. Porque no puedo decirle que lo extraño y que aún pienso en él por lo menos una vez al día, que hay veces en que me encantaría llamarlo para vernos y hablar de nada y que estúpidamente me pregunto cómo serían las cosas si es que ese 27 o ese 20 no hubieran llegado. Son cosas sin sentido, cosas que solo llegan a mí por temporadas, hace dos semanas creo que estaba mejor que ahora, pero eso mismo me hace preguntarme qué pasará cuando aparezca otra, no sé si podré verlo jotearse a otra.
Las cosas son raras, eso es definitivo por donde se le mire porque esto hace que como amiga, aún no esté segura para donde caminar y que ande de puntillas siempre, preocupándome por a veces meterme demasiado o preocuparme demasiado... me preocupo de preocuparme demasiado, qué pasó con la versión simple de mí?
El otro día camino a San Joaquín, tuve una epifanía matutina, esto es como fue lo del Jaime, y la mejor forma de superar eso fue (a) concentrándome en otro y (b) la distancia de Lo Contador. Pero acá la opción b no es tan factible, porque queriendo creer que es así y no es otra de esas mentiras que una se dice para sentirse mejor, siento que él necesita que yo sea su amiga ahora, que le diga que puede hacer las cosas y que no solo es capaz, sino que también vale. Básicamente, esto so screw, en un nivel en que no sé como las cosas irán a resultar más adelante.

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