Mirando el cielo...

29 julio, 2007

El escorpión

El sonido de sus zapatos contra el asfalto de la calle era lo único que se escuchaba a esa hora, era tarde, por algo estaba tan oscuro ya. No se sentía mal, había esperado mucho tiempo para poder hacerlo, lo había repasado una y otra vez en su cabeza hasta que cuando las palabras por fin salieron ya sonaban cansadas y rutinarias, casi sin sentimiento de por medio, solo racionales, como debían ser y como se habían vuelto.
Fue un trámite nada más y no había que darle más importancia que eso, un trámite de 1 hora para acabar con lo que duró 10 años. Nunca se había visto casado y lo sabía desde el principio, también sabía que no estaba dispuesto a sacrificarse demasiado, así que cuando cayó en la tentación no se sorprendió y de hecho se convenció de que estaba en su naturaleza, como en el cuento del escorpión. De esta forma no le había importado caer una y otra vez en lo mismo, sin sentir ni la más mínima culpabilidad.
Solo se sintió mal cuando ella lo miró y de esa forma, esa en que supo sin que le dijeran que esto había terminado, que no había forma de repararlo y simplemente el amor se había acabado. No lo vió venir, aunque él hacía mucho ya no la quería, siempre asumió que ella lo extrañaría y lloraría por cada noche que no llegaba a dormir. No fue así y ahora que lo pensaba, ahora que caminaba en la calle oscura era mejor, podían ambos seguir con sus vidas como si nunca se hubieran cruzado en esta vida, como si esos 10 años no hubieran pasado. No era tan malo como parecía, no era como si su forma de ser fuera a cambiar, en realidad no creaba ninguna diferencia ante lo que era y lo que es. Sabía que no iba a cambiar y tampoco quería hacerlo.
El perro de la casa por la que pasaba le ladró y pensó: quizás ahora la secretaria deje de evitarme.

27 julio, 2007

Romance imposible

Era una de esas tardes que parecen marcar más el inicio del otoño que el final del verano, pues el sol se volvía cada vez más tímido frente a la brisa fría que comenzaba a soplar por entre las hojas que aún se mantenían en sus ramas.
La encontró sin saber que la buscaba por decirlo de alguna manera, en realidad en ese momento sus pensamientos eran gastados por alguien que no los gastaba en él, sino que en otro que era tan diferente a él que hacía que las cosas se volvieran aún más difíciles de convertir. Esa tarde buscaba ayuda en un tema puntual, pero en el momento en que ella le habló por primera vez sintió que algo había cambiado, algo que hacía mucho no se movía, se había movido. Podrían haber hablado por horas de tantas cosas interesantes, seguir hundiéndose en sus ojos por la vida entera. Incluso fue como si ella también lo hubiera sentido por unos segundos, al principio, cuando sus miradas se cruzaron por primera vez y supieron que se podrían querer tanto, ella supo que no podía, su corazón la esperaba de vuelta en casa, esperando a hablarle por horas y añorando a cada minuto que pasaba, sus ojos.
Ahí fue cuando lo supo, acababa de encontrar todo lo que quería en la vida, todo lo que no habría podido poner nunca en palabras e incluso las cosas que no sabía que soñaba, todo eso estaba frente a él mirandolo con esos ojos de niña curiosa que ahora nunca olvidaría. Estaba ahí y sabía que no podría alcanzarlos, por mucho que lo deseara, podría pasar mucho tiempo hasta que sus labios por fin se unieran.
Quizás en otra vida, quizás unos años antes, podía pensar en tantas opciones que harían que todo esto fuese distinto, pero ninguna iba a hacer que el presente cambiara tan súbita y sorpresivamente. Simplemente eran así las cosas.
En un segundo sintieron cuanto podrían quererse, bastaron unos minutos para sentir que no podían, pero meses para comenzar a sonreírse sin temblar.

16 julio, 2007

Primer Semestre en San Joaquín

Siempre me agrado San Joaquín, nunca he sabido exactamente el porqué, pero ha sido así desde que supe que existía, por ahí por la misma época en que mi hermana empezó a estudiar ahí. Entre todos los campus es el que más me hace sonreír, aunque digan que es el más mall de todos, el más grande y ruidoso; quizás por eso me gusta, porque analizándolo bien representa todo de lo que no vengo.
Inevitablemente soy la c3 en una universidad que todos dicen es solo para abc1, pero dentro no se siente tan así, es cierto que uno encuentra compañeros que casi no saben lo que es el transporte público, pero no por eso hacen que quien lo tiene que usar obligatoriamente todos lo días se sienta mal, de hecho es como si ellos se sintieran mal por mostrar los límites de su burbuja.
Al final del día siempre tiene su gracia el solo sentarse en una banca y observar todo lo que te rodea en este lugar, desde el pasto hasta el kiosco y la cordillera que se ve tan linda cuando ha dejado de llover, hasta que el fiel Deportes comienza a ladrarle a algún auto que se aleja lentamente. Mis ojos pueden recorrer tanto de este lugar sin aun poder conocerlo por completo, es parte de su encanto el ser tan grande como para siempre encontrar un lugar desconocido como a su vez hacerte sentir parte de él, como que es tu casa y nunca verte envuelta por él sin sentirte cómoda.
Han sido solo 5 meses, pero se siente más tiempo desde ese día de verano en que entramos por primera vez como “alumnos” de la universidad, ese día en que todo se veía tan nuevo y tan inesperado, donde no se sabía ni donde estaba el baño y no quedaba otra que preguntar por todo con la inocente sonrisa que indicaba que éramos “novatos”, que casi teníamos permiso para preguntar estupideces. Tanto ha pasado desde esos primeros días, los amigos han ido variando y cada vez son más, a pesar de todo lo aprendido se siente que el nivel de conocimientos es aun el mismo, por lo menos en el académico porque en tan poco tiempo hemos aprendido mucho más de lo que esperábamos acerca de las personas a través de los amigos que por primera vez en la vida son tan diversos como es la idea de estar en una universidad, donde todos vienen de todas partes y van hacia aun más lugares en los que esperamos nos lleven con ellos. Claro que para nosotros el camino se separa más pronto de lo que quisiéramos, tendremos que empezar de nuevo en algún momento y claramente no va a ser fácil, pero si ya lo hicimos una vez, ahora no será tan terrible, solo cuesta pensar que los que ahora se ven tan indispensables tendrán que dejar de serlo.
En tan poco tiempo la vida ha cambiado tanto que a veces parece que no fuera cierto, que en realidad todo ha sido un sueño con toques muy reales; pero no es así, era cierto lo que decían, al hacer esto la vida cambia y al sacar cuentas siempre se sale ganando al final, sea lo que sea lo que haya pasado entre medio. Es todo lo que quisimos y lo que no, es lo que esperábamos y más, para bien o para mal, nos supera a veces pero no nos vence y la idea es que nunca lo haga.