Espera
Odio esperar, es una de esas cosas que uno sabe tiene que hacer pero siempre dan la idea de pérdida inevitable de tiempo. Es aburrido y a veces infructuoso; aunque claro está que todo depende de lo que se espere.
La espera agota, como bien cantan Cerati y Calamaro pero, también preocupa; espera es incertidumbre por lo que se espera o por el término de esta. Nos pone nerviosos y ansiosos y con esa conciencia de ocio que no nos deja salir de él, que nos obliga a mantenerlo porque aunque nos mantengamos ocupados en algo más, las cosas no nos resultan y terminamos tirándolo todo lejos.
Esperar que algo llegue, que las cosas cambien, que algo termine, que alguien cambie, que las cosas se calmen, que alguien nos note o nos recuerde, el mundo esta lleno de posibilidades y lleno de esperas. Y así el tiempo se nos empieza a desvanecer, ese tiempo que siempre decimos no nos alcanza.
Nos sentamos a esperar, hay veces en que es poco, hay otras en que se nos vuelve eterno; pero cuando nos ponemos en esa situación no hay mayor opción que mantenerla hasta que llega lo que esperábamos o la respuesta que buscábamos, en caso de a la mitad cambiar de opinión o engañarnos diciendo que nos contentamos con una respuesta a medias, la espera luego se vuelve aun más larga y ansiosa.
Un día sin pensarlo, se acaba la espera. Cuando estábamos mirando el cielo, tomando un café o quizás fumando sin pensar en nada, llega lo esperado. Las cosas cambian, pues la espera ya no es más que un recuerdo, uno lejano y borroso pero al ver lo que hemos recibido nos damos cuenta que siempre, siempre, vale la pena esperar.
La espera agota, como bien cantan Cerati y Calamaro pero, también preocupa; espera es incertidumbre por lo que se espera o por el término de esta. Nos pone nerviosos y ansiosos y con esa conciencia de ocio que no nos deja salir de él, que nos obliga a mantenerlo porque aunque nos mantengamos ocupados en algo más, las cosas no nos resultan y terminamos tirándolo todo lejos.
Esperar que algo llegue, que las cosas cambien, que algo termine, que alguien cambie, que las cosas se calmen, que alguien nos note o nos recuerde, el mundo esta lleno de posibilidades y lleno de esperas. Y así el tiempo se nos empieza a desvanecer, ese tiempo que siempre decimos no nos alcanza.
Nos sentamos a esperar, hay veces en que es poco, hay otras en que se nos vuelve eterno; pero cuando nos ponemos en esa situación no hay mayor opción que mantenerla hasta que llega lo que esperábamos o la respuesta que buscábamos, en caso de a la mitad cambiar de opinión o engañarnos diciendo que nos contentamos con una respuesta a medias, la espera luego se vuelve aun más larga y ansiosa.
Un día sin pensarlo, se acaba la espera. Cuando estábamos mirando el cielo, tomando un café o quizás fumando sin pensar en nada, llega lo esperado. Las cosas cambian, pues la espera ya no es más que un recuerdo, uno lejano y borroso pero al ver lo que hemos recibido nos damos cuenta que siempre, siempre, vale la pena esperar.

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