Mirando el cielo...

07 enero, 2007

Espera

Odio esperar, es una de esas cosas que uno sabe tiene que hacer pero siempre dan la idea de pérdida inevitable de tiempo. Es aburrido y a veces infructuoso; aunque claro está que todo depende de lo que se espere.
La espera agota, como bien cantan Cerati y Calamaro pero, también preocupa; espera es incertidumbre por lo que se espera o por el término de esta. Nos pone nerviosos y ansiosos y con esa conciencia de ocio que no nos deja salir de él, que nos obliga a mantenerlo porque aunque nos mantengamos ocupados en algo más, las cosas no nos resultan y terminamos tirándolo todo lejos.

Esperar que algo llegue, que las cosas cambien, que algo termine, que alguien cambie, que las cosas se calmen, que alguien nos note o nos recuerde, el mundo esta lleno de posibilidades y lleno de esperas. Y así el tiempo se nos empieza a desvanecer, ese tiempo que siempre decimos no nos alcanza.

Nos sentamos a esperar, hay veces en que es poco, hay otras en que se nos vuelve eterno; pero cuando nos ponemos en esa situación no hay mayor opción que mantenerla hasta que llega lo que esperábamos o la respuesta que buscábamos, en caso de a la mitad cambiar de opinión o engañarnos diciendo que nos contentamos con una respuesta a medias, la espera luego se vuelve aun más larga y ansiosa.

Un día sin pensarlo, se acaba la espera. Cuando estábamos mirando el cielo, tomando un café o quizás fumando sin pensar en nada, llega lo esperado. Las cosas cambian, pues la espera ya no es más que un recuerdo, uno lejano y borroso pero al ver lo que hemos recibido nos damos cuenta que siempre, siempre, vale la pena esperar.