Llegué a kinder!!
Ahora si que si. Soy oficialmente parte del kinder, claro, menospreciada por el resto de los compañeros de los otros cursos que dicen que no tengo carrera porque entre a un "programa". Picados según yo porque entré a donde la llevan todo el rato y a lo mejor de la Cato. Tengo credencial y todo, hasta con número de estudiante. Y tengo ramos y carga académica, incluso mayor que la de los picados de las "carreras", tengo el número no despreciable de 60 créditos completitos.Se logró, eso es lo importante; después de innumerables papeleos, viajes a San Joaquín tanto en micro como en metro (solo para después recordar que da lo mismo cuanto me demore ahora porque como viene transantiago, mis tiempos claramente van a cambiar), viajes al contador de mi tío, etcs, etcs, etcs.Soy del kinder y suena re choro de puro decirlo, aunque menosprecien mi programa y no vean sus cosas valorables, como:1.- Cada vez que quieran de saber de un carrete, lo más probable es que alguien en Bachi tenga alguno.2.- De intereses extraprogramáticos externos a la Universidad estaba permitido poner carretear.3.- En el momento en que termine mi programa voy a tener graduación y todo (ustedes tendrán que esperar a que se les acabe la carrera y solo tendrán otra si hacen un magister o posgrado)4.- El título de Bachiller en Ciencias Sociales y Humanidades me capacita para poder ser profesora de una escuela rural. (en caso de que conosca un huaso quinchero que se quiera casar conmigo y llevarme a vivir al campo, igual podré trabajar)5.- Voy a aprender cosas que quizás no sean necesariamente de mi gusto pero, de todas formas serán útiles para ser una profesional integral.6.- Después voy a conocer gente de muchas carreras diferentes gracias a mi estadía en Bachi.7.- Si de aquí a dos años descubro que mi pasión en la vida no era la Psicología sino que era el Periodismo, puedo entrar a eso sin perder plata ni tiempo si es que sé escoger bien mis ramos.8.- Entré al Bachi más top porque los del científico son todos ñoñitos con cara de "por medio punto no quede en medicina así que hay que puro estudiar en la vida", no es que los de sociales carreteen todo el día, pero si cachan que no hace mal de vez en cuando.Ven? es re choro mi "programilla" como dicen los picados, hasta tengo más ramos que ustedes con sus "carreras", pero soy feliz, estoy en el kinder, en el que yo quería, quizás no en la letra que quería pero ya vimos que tiene varias ventajas y a la larga m e parece que va a ser mejor así.
Quiero golpear a alguien
Ando medio histérica hoy, tengo de hecho ganas de golpear a alguien, pero fuerte, bien fuerte. Mis decisiones me han llevado donde estoy, para bien o para mal, en este momento para mal, poca gente pensaría lo contrario. Pero han sido esas opiciones que he tomado sin preguntar a nadie, de forma completamente independiente pero también hasta cierto punto sin pensarlo y de forma inconsciente. Acostumbrada a pensar en las consecuencias esta vez por alguna extraña razón del universo, las pase por alto, no perdí mi tiempo imaginando posibles finales y consecuencias de lo que hacía; me dejé llevar por los momentos que se fueron sumando, por las cosas que iban pasando sin en ningun momento detenerme a pensar, hasta que estuve casi obligada a hacerlo y abrir los ojos, ver que estaba haciendo. Tuve que ver y pensar detenidamente todo aquello que no había sido ni visto ni pensado detenidamente antes, tuve que volver a pedir ayuda, a preguntar y sentirme con algun tipo de base antes de hacer lo que tenía que hacer. Y aquí estoy, histérica y con ganas de golpear a alguien, pero fuerte, muy fuerte.
Espera
Odio esperar, es una de esas cosas que uno sabe tiene que hacer pero siempre dan la idea de pérdida inevitable de tiempo. Es aburrido y a veces infructuoso; aunque claro está que todo depende de lo que se espere.La espera agota, como bien cantan Cerati y Calamaro pero, también preocupa; espera es incertidumbre por lo que se espera o por el término de esta. Nos pone nerviosos y ansiosos y con esa conciencia de ocio que no nos deja salir de él, que nos obliga a mantenerlo porque aunque nos mantengamos ocupados en algo más, las cosas no nos resultan y terminamos tirándolo todo lejos.Esperar que algo llegue, que las cosas cambien, que algo termine, que alguien cambie, que las cosas se calmen, que alguien nos note o nos recuerde, el mundo esta lleno de posibilidades y lleno de esperas. Y así el tiempo se nos empieza a desvanecer, ese tiempo que siempre decimos no nos alcanza.Nos sentamos a esperar, hay veces en que es poco, hay otras en que se nos vuelve eterno; pero cuando nos ponemos en esa situación no hay mayor opción que mantenerla hasta que llega lo que esperábamos o la respuesta que buscábamos, en caso de a la mitad cambiar de opinión o engañarnos diciendo que nos contentamos con una respuesta a medias, la espera luego se vuelve aun más larga y ansiosa.Un día sin pensarlo, se acaba la espera. Cuando estábamos mirando el cielo, tomando un café o quizás fumando sin pensar en nada, llega lo esperado. Las cosas cambian, pues la espera ya no es más que un recuerdo, uno lejano y borroso pero al ver lo que hemos recibido nos damos cuenta que siempre, siempre, vale la pena esperar.
Superflua y culpable
Debo asumirlo. Hoy caí en uno de mis placeres culpables, esos que uno ni siquiera conversa de lo culpables que son. Claro con la chica lo conversé y ahí me di cuenta de lo perturbador que realmente era.Veo Laguna Beach. Más que eso, me gusta ver Laguna Beach, puedo decir cual es mi temporada favorita, los porqué y hasta mis personajes preferidos. Lo sé, lo sé; perturbador, cierto? Pero es más fuerte que yo. Si estoy haciendo zapping y lo encuentro, me quedo pegada.Es uno de esos placeres surperfluos que todo tenemos y son tan vergonzosos como inevitables, tan patéticos como irresistibles. Esos gustos absolutamente superficiales son necesarios, son los que hacen que bajemos las revoluciones y que nuestra actividad mental baje a niveles insospechados; al fin y al cabo son los que nos relajan y nos hacen pensar en nada por un rato. Ese pensar en nada tan necesario pero que a veces olvidamos hacer.El placer culpable que llega a ser superfluo aunque no nos lleva a nada, nos salva de mucho, al relajarnos puede que nos haga tomar un descanso o un respiro de las cosas triviales de la vida, esas que por más comúnes que sean son las que más nos cansan. Quizás el ver los dramas ajenos en Laguna Beach me haga olvidar los propios, no sé... Pero de que me apaga el cerebro un rato, lo hace y de eso no cabe duda. Quizás todo esto sea una tonta excusa para que mi extraño gusto por ver la vida y dramas de un grupo de niñitos con plata de Orange County no suene tan horriblemente perturbador o poco pensante, no lo sé, por ahora solo puedo declarar esto: me gusta Laguna Beach.