Siguiendo la corriente
Otra vez me encuentro frente a la página en blanco, nunca tengo muy claro como empezar, es como si las palabras fueran saliendo solas y después me remito a solo leer el resultado, hay veces en que me gusta y otras en que no y todo queda en nada. Las veces en que queda en nada es generalmente cuando ya tengo una idea preconcebida acerca de que escribir y a la mitad me empiezo a arrepentir y no me convence tanto, hasta que termina perdiendo fuerza y muere a la mitad del proceso; así hay muchas cosas que nunca llegan a ser publicadas, quedan en ideas, teorías o simplemente palabras que no conocen la luz.
Hoy me senté como siempre y después de leer casi por casualidad un blog, me bajaron las ganas de escribir algo, pero no tenía un tema en mente, no esta vez. El blog que visité hablaba de la capacidad de pensar constantemente en diversas cosas, una contraposición completa y absoluta a mi posibilidad de constantemente pensar en nada sin mayor esfuerzo. Es raro en realidad, no conosco a nadie que pueda pensar en nada, es más normal que no se pueda dejar de pensar. Aunque también me pasa, como creo que a todo el mundo, que pienso a veces cosas que uno preferiría no pensar, que por distintas razones es mejor dejar a oscuras aunque sea en el silencio e intimidad de nuestra mente, esas cosas que nos cuesta revelarnos o que aparecen en una que otra corriente de conciencia en algun momento de ocio hacen que un lápiz corra por algun papel casi sin mayor conciencia de que nuestra mano se esta moviendo. He hecho varias de esas últimamente, me he encontrado inconcientemente escribiendo, observando o simplemente con la mirada perdida mientras escucho alguna canción. Simplemente no donde debería estar o haciendo algo que no debería estar haciendo, pero esa es la gracia; el estar en otro lugar es bueno siempre y cuando uno se sienta bien estando ahí, esa es la parte clave y la que hay que arreglar en caso de que ese mundo lejano, por el momento, no nos agrade lo suficiente.
Hoy me senté como siempre y después de leer casi por casualidad un blog, me bajaron las ganas de escribir algo, pero no tenía un tema en mente, no esta vez. El blog que visité hablaba de la capacidad de pensar constantemente en diversas cosas, una contraposición completa y absoluta a mi posibilidad de constantemente pensar en nada sin mayor esfuerzo. Es raro en realidad, no conosco a nadie que pueda pensar en nada, es más normal que no se pueda dejar de pensar. Aunque también me pasa, como creo que a todo el mundo, que pienso a veces cosas que uno preferiría no pensar, que por distintas razones es mejor dejar a oscuras aunque sea en el silencio e intimidad de nuestra mente, esas cosas que nos cuesta revelarnos o que aparecen en una que otra corriente de conciencia en algun momento de ocio hacen que un lápiz corra por algun papel casi sin mayor conciencia de que nuestra mano se esta moviendo. He hecho varias de esas últimamente, me he encontrado inconcientemente escribiendo, observando o simplemente con la mirada perdida mientras escucho alguna canción. Simplemente no donde debería estar o haciendo algo que no debería estar haciendo, pero esa es la gracia; el estar en otro lugar es bueno siempre y cuando uno se sienta bien estando ahí, esa es la parte clave y la que hay que arreglar en caso de que ese mundo lejano, por el momento, no nos agrade lo suficiente.
