Llegó...
No nos dimos cuenta, pero pasó. El tiempo se hizo algo que no nos sentamos a esperar que pasará sino algo que vivimos a diario y como tal no nos dimos cuenta cuando nos adelanto en el cálculo y nos encontró aquí, a un paso del final. El final del trámite. Llegamos al principio de la fila y tenemos que elegir hacia donde nos dirigiremos; despedimos lentamente cosas que nunca más volveremos a hacer, no volveremos a ver, no volveremos a vivir.
Estamos en el umbral de un bosque nuevo y que debemos cruzar, solas o acompañadas, pero debemos hacerlo. Se acaban las cosas cotidianas, se vuelven recuerdos que con el paso de los años solo se harán más y más borrosos, más y más lejanos, más y más sentimentales... o quizás no, quizás se volveran fríos y pensamientos de rutina que escasamente llegan de vez en cuando a nuestras mentes, dependiendo de lo que vaya pasando en la vida, de como cambiemos, de como no cambiemos y de cuanto querramos olvidar.
Es simplemente el proceso natural, lo que tarde o temprano llegaría, eso que aunque se iba acercando, algunas dieron vuelta la espalda lo más que pudieron y otras en cambio, lo esperaban con ansías. Llegó. Eso es lo importante. A veces las pupilas se nublan, a veces sonríen, promesas que no estamos nunca seguras de si cumpliremos o no, vidas que se separan y solo se volverán a unir años más tarde cuando los recuerdos se vuelvan presente en conversaciones de adultos, no de niñas que aún hoy somos y así recordaremos por mucho tiempo.
Para ti, mi hermana y mi amiga.
Estamos en el umbral de un bosque nuevo y que debemos cruzar, solas o acompañadas, pero debemos hacerlo. Se acaban las cosas cotidianas, se vuelven recuerdos que con el paso de los años solo se harán más y más borrosos, más y más lejanos, más y más sentimentales... o quizás no, quizás se volveran fríos y pensamientos de rutina que escasamente llegan de vez en cuando a nuestras mentes, dependiendo de lo que vaya pasando en la vida, de como cambiemos, de como no cambiemos y de cuanto querramos olvidar.
Es simplemente el proceso natural, lo que tarde o temprano llegaría, eso que aunque se iba acercando, algunas dieron vuelta la espalda lo más que pudieron y otras en cambio, lo esperaban con ansías. Llegó. Eso es lo importante. A veces las pupilas se nublan, a veces sonríen, promesas que no estamos nunca seguras de si cumpliremos o no, vidas que se separan y solo se volverán a unir años más tarde cuando los recuerdos se vuelvan presente en conversaciones de adultos, no de niñas que aún hoy somos y así recordaremos por mucho tiempo.
Para ti, mi hermana y mi amiga.
