Mirando el cielo...

31 mayo, 2006

El momento adecuado

Para quienes me conocen, ya tienen más que claro que no soy la reina del "atinamiento" y puede que por lo mismo este teniendo este pequeño dilema: el conocimiento del momento apropiado; siempre se dice que para todo hay un momento en la vida, "todo a su tiempo", pero... ¿cómo saber cuándo es ese momento indicado, que en realidad es la oportunidad para hacer o decir eso que ha estado esperando tanto tiempo en la oscuridad para finalmente salir a la luz?, se siente me dijeron por ahí, pero yo rebatí con una mayor interrogante... ¿qué ocurre en el caso de que considere necesario decir algo, puede que aparesca el momento y todo, pero... y si no me siento capaz de lo que tengo que decir?

El acto de decir las cosas nos lleva muchas a veces a en realidad creerlas e incluso puede ocurrirnos que al decir algo sintamos que ya no hay pie atrás, que ese pensamiento tan temido al transformarlo en palabras escuchadas por otra persona se convierta en algo real por mucho que no queramos que así sea; puede que por esto dejemos pasar el momento adecuado, por el miedo que implica decir ese "algo", no es solo la reaccion causada en el receptor sino también lo que puede causar en nosotros como emisores... pero no debemos olvidar que parte de la curación de las heridas consiste en compartir ese dolor pasado, esa etapa, ese hecho, ese evento que tememos confiar puede hacércenos mucho más fácil de sobrellevar al contarlo a alguien en quien realmente confiemos, pero tenemos que darnos nuestro tiempo personal para poder hablar, no siempre es fácil pero probablemente es mejor.

20 mayo, 2006

Hace frío y no llueve

Hace frío y todavía no llueve... claro el otro día llovió pero fue casi un escupitajo de lluvia porque no vale si es de noche y cuando uno despierta al otro día con suerte esta mojado el suelo, hace frío y parezco oso cada vez que salgo a la calle, mi respiración se vuelve un vaho blanco transparentoso en el aire helado que de vez en cuando se pone a soplar entre los árboles ya desnudos por el otoño engañoso y sin lluvia en el que estamos inmersos... las hojas llenan los parques por unos momentos y cuando menos se lo esperan ese viento sorpresivo las agita y levanta en el cielo hasta dejarlas en un escenario completamente nuevo y diferente al anterior, a ese "hogar" que habían adquirido tras su lenta y casi poética caída de un alto y ahora tan delgado árbol.

Hace frío y aunque dicen que va a llover y por más que al mirar el cielo y se sienta ambiente de lluvia, no pasa nada y seguimos en ese frío que se cuela en cada fibra de nuestro ser dejándonos las manos frías y la nariz congelada, causando esa extraña rigidez en las articulaciones que solo en esta época aparece, provocando resfríos y toses que resuenan en las micros a lo largo de la ciudad, sumiéndonos a todos en una enfermedad respiratoria generalizada... porque hace frío y aún no llueve.

Las calles estan desiertas y el sol se va cada vez más temprano en las pocas ocasiones en que aparece... porque hace frío y todavia no llueve.

05 mayo, 2006

sol en la neblina

Hace un par de días, iba caminando al colegio (como toda esta semana, atrasada) y había niebla, suceso que hace muchas mañanas no veía pero eso no fue lo que más me sorprendió, sino que una visión que creo antes no había visto: el sol brillaba tenuemente entre la niebla. No sé que tan común será ver esto pero por lo menos en mi mundo no lo es y entre todo el frío que hacia fue especial de una extraña manera el ver este sol envuelto en niebla.

Para variar como yo soy yo, ahora viene la analogía de que tiene que ver esto con el tema que se me ocurra desarrollar, bueno..., cada vez que estamos envueltos en niebla necesitamos que aparezca ese sol que aunque parezca esta envuelto en la niebla quizá en realidad este fuera de ella mirándonos a través de ella y esperando a que podamos salir para alumbrarnos y darnos calor... necesitamos que haya un sol diciéndonos lo que hay fuera de la niebla y que nos haga salir, nos haga ver las cosas con claridad, pero no solo eso, también requerimos una razón para salir, no estoy diciendo que ese sol tiene que ser el centro de nuestro mundo sino que nos dé la esperanza de que afuera no es tan malo como parece y que quizá nos estamos perdiendo cosas importantes por que la vida sigue fuera de la niebla, no por que no estemos ahí el tiempo se va a detener.

El ver el sol a través de la niebla nos da la esperanza de que aunque haga mucho frío en la mañana, más tarde va a abrir y va a hacer calor... el día va a estar lindo; esa es la gracia, que a través de ese pequeño fenómeno natural veamos que las cosas van a mejorar, que ese sol que nos esta esperando afuera no es solo una señal de lo que pasa afuera sino un indicio de que una vez disipada la niebla las cosas van a mejorar, el exterior nos espera lleno de sorpresas que nos estamos perdiendo al cegarnos con la niebla.

Claro que a veces es necesario hundirnos en la niebla pero tenemos que aprender a disiparla de vez en cuando, por que la niebla detiene el tiempo en nosotros pero no en el resto y tenemos que ver hasta cuando estamos dispuestos a perdernos la vida por sumirnos en la niebla.